Un show de rock 'n' roll convertido en el mejor filme de acción del s. XXI
"Los pájaros gritan cada mañana desde la parte superior de sus pulmones en horrorizada rabia infernal para advertirnos de toda la verdad. Por desgracia, no podemos hablar con los pájaros."
Esta cita no aparece en la película. Ni siquiera es una frase de alguno de los miembros del cast o de algún cineasta. Estas palabras fueron pronunciadas por Kurt Cobain, el compositor y vocalista de la banda de rock Nirvana, mostrándole a la gente su oscura y desesperanzadora visión del mundo en el que vivimos. Y como ese canto de los pájaros transformado en gritos ensordecedores le enseñaba a su público en cada concierto el interior de su alma. El estruendoso sonido de la batería junto a la estridencia de unas guitarras desafinadas a conciencia para mostrar el pesimismo y el caos convertido en arte.
El desenfreno y los mismos gritos de una sociedad sucia sumida en el caos es lo mismo que nos muestra George Miller desde el primer minuto en su Mad Max: Furia en la carretera (2015), plasmándolo en cada plano, en cada mirada y en cada gesto de todo personaje que aparece en pantalla en este portentoso concierto de rock 'n' roll hecho película.
Hablar de este filme es hablar de la mejor película de acción y de una de las mejores películas de lo que llevamos de siglo. Esto lo afirmo sin miedo a equivocarme porque, cuando analizamos una película... ¿Qué es lo que consideramos una obra maestra? En mi opinión, una obra maestra es aquella en la que técnicos, artesanos y artistas dan lo mejor de sí para construir una historia que alcance una excelencia visual y narrativa sirviendo, a su vez, de referente para otras muchas películas del género posteriores. ¿Cumple Mad Max: Furia en la carretera estas características? Analicémosla.
Si pensamos en el alma y en quiénes dan vida a cualquier historia, pronto nos vienen a la mente sus personajes. En la obra de Miller, todos y cada uno de los personajes, tanto principales como secundarios, tienen su razón de ser, aportan algo a la historia y están en busca de algo. Max y Furiosa buscan la redención; las Cinco Esposas están en busca de un hogar; Nux, perdido y desubicado, busca su lugar en el mundo; e incluso Immortal Joe y sus ansias de poder, en busca de herederos del imperio que ha creado. ¿Y cómo sabemos esto? ¿Hay un gran número de diálogos o largas conversaciones en la que los personajes nos expliquen de dónde vienen y hacia dónde van? La respuesta es no. George Miller construye la personalidad de cada personaje trazando durante toda la película delicadas pinceladas que nos dicen quiénes son en base a sus acciones y a cómo se relacionan entre ellos. Compasión, desconfianza, miedo, rabia, ansias de venganza... Profundos sentimientos que se dejan entrever si miramos a los ojos de una Imperator Furiosa, interpretada por Charlize Theron, que rápidamente se posiciona como uno de los mejores personajes femeninos de la historia del séptimo arte.
Pero las interpretaciones de los personajes que nos regala este increíble reparto no tendrían tanto impacto si no fueran en consonancia con el tándem formado por George Miller y John Seale, uno en la dirección y el otro en la fotografía, para proyectarnos un filme cuya única escena de acción es una persecución con un ritmo frenético que transcurre durante todo el metraje. Recorremos el desierto, a bordo de la Máquina de Guerra de Furiosa, perseguidos por la locura de una sociedad que se convierte en el reflejo de la nuestra pero llevada a la desesperación más extrema. Vestimentas y vehículos a cada cual más salvaje y extravagante para describirnos un mundo apocalíptico en el que impera el "sálvese quien pueda". Tonos cálidos (rojizos y anaranjados) durante el día y tonos fríos (azulados) durante la noche en una fotografía orquestada por un John Seale que nos entrega en cada plano una postal digna de ser enmarcada. Para la posteridad quedará la imagen de Imperator Furiosa de rodillas dedicándole un grito de desesperación al cielo de este inmenso desierto.
¿Y la música? Tiene todo lo que se le debe pedir a una gran banda sonora. No es el tener preciosas melodías que posteriormente puedas ponerte en casa para rememorarlas, sino el formar unas composiciones que van tan en consonancia con lo que ocurre en pantalla que imagen y sonido acaban fusionándose de tal forma que no podrías apreciar con la misma belleza lo uno sin lo otro. Tom Holkenborg (Junkie XL) compone la música del filme, pero podríamos decir que la música sale del alma de los propios personajes mientras transcurre la acción. La música se convertía en el acecho del tiburón de Steven Spielberg en Tiburón (1975), y Christopher Nolan se inspiró junto a Hans Zimmer en esa mítica partitura de John Williams para hacer lo propio con el Joker en El caballero oscuro (2008). Ambos temas son difíciles de escuchar por sí solos pero, cuando los oyes en sus respectivas películas, no puedes evitar que se te erice la piel. Lo mismo ocurre en el filme que nos ocupa cuando sentimos que podemos oír, con el tema Brothers In Arms, como Max y Furiosa desconfían el uno del otro pero el destino les ha hecho tener que enfrentarse al mismo enemigo y colaborar juntos para poder sobrevivir. De nuevo, vislumbramos en esta obra maestra la armonía entre interpretaciones, dirección, fotografía, montaje y banda sonora.
Como el gran show de rock 'n' roll que es, la película llega a su final presentándonos de nuevo la mirada de cada personaje con su arco narrativo ya cerrado, dejando que el espectador les eche un último vistazo antes del fundido a negro, satisfecho y exhausto tras vivir dos horas de pura adrenalina hecha cine. George Miller se pone en pie y se despide mientras su público le aplaude, demostrándole al mundo que uno nunca es demasiado viejo para dirigir cine de acción si en el interior de tu alma aún tienes una historia que contar.
Gracias, Miller. Gracias, Max. Y a ti, Furiosa... Gracias y hasta pronto.
Valoración: ★★★★★

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