Regresando a MATRIX (Parte II): El universo se expande

NOTA: Crítica escrita originalmente el 26 de abril de 2020.

Siguiendo con mi crítica a esta controvertida trilogía de acción y ciencia ficción con tintes filosóficos y religiosos, llegamos a un momento crítico para la saga.

Cuatro años después del estreno mundial de la genial y mítica primera entrega, las Wachowski nos traen de regreso al mundo post-apocalíptico controlado por las máquinas con el gran reto de intentar mantener el nivel de su predecesora y, a la vez, expandir este universo que crearon para justificarnos el por qué de la necesidad de traer de vuelta a estos fantásticos personajes. ¿Lo consiguieron? Bueno, podríamos decir que a medias.

Para empezar, estaba claro que la historia que se nos contó en The Matrix (1999) estaba inconclusa. Nuestros personajes encontraron por fin a su mesías, pero a los espectadores nos faltaba saber si la famosa profecía de la que tanto nos habló Morfeo iba a acabar cumpliéndose. También se nos habló de Sion, la última ciudad humana, pero no llegamos a verla en pantalla, y todavía teníamos ganas de que profundizaran más en los recovecos de Matrix para poder ser testigos de hasta dónde podía llegar el poder de Neo ahora que sabe que es el Elegido.

Todo esto es resuelto en The Matrix Reloaded (2003) y se agradece. Gracias a personajes como el Oráculo y Merovingio descubrimos que Matrix es más compleja de lo que parecía, y el personaje del Arquitecto nos desmonta, con un gran y valiente giro de guion, todo lo que creíamos conocer y había sido establecido hasta el momento, rompiendo también con la estructura clásica del viaje del héroe. Al fin nos llevan a Sion, mostrándonos cómo viven los últimos humanos en la Tierra, y las conversaciones filosóficas se siguen sucediendo, pese a que éstas sean mucho más largas, enrevesadas y menos interesantes que las acontecidas en la primera parte, sintiéndose a veces como un "copiar y pegar" texto de un manual de filosofía para principiantes.

Las escenas de acción siguen siendo espectaculares, pese a que encuentro que en esta película se abusó más del CGI a la hora de recrear muchas secuencias en lugar de seguir usando efectos prácticos, haciendo que los efectos visuales no hayan envejecido tan bien como en The Matrix. Es por eso que dichas escenas pierden realismo dentro del margen de surrealismo que el programa Matrix te puede proporcionar, pese a que en su momento resultaran increíbles e innovadoras. Las peleas coreografiadas e interpretadas por los propios actores o por sus dobles están mucho mejor conseguidas que las generadas por ordenador. Aún así, tenemos una larga secuencia de persecución en la autopista que es espectacular y los momentos "tiempo bala" siguen manteniendo su encanto. Tenemos más acción que en la primera entrega, algo que para los amantes del género es una gozada.

También regresa (y desatado) uno de los platos fuertes del primer filme: el agente Smith. Además, se nos explica y se nos justifica su regreso de forma convincente y orgánica.

La historia avanza y el universo se expande, pero esta vez no contamos con el factor sorpresa y, desgraciadamente, no llega al nivel de su predecesora pese a que se nos entrega una digna y notable película de entretenimiento cuya puntuación estaría, en mi opinión, por encima de la media del resto de películas que el género nos proporciona hoy en día.

Un final abierto nos anuncia que próximamente la historia llegará a su fin con la tercera parte de una trilogía que es ya historia del cine. The Matrix Revolutions pondrá el broche ¿de oro? a la gran historia de Neo, Morfeo y Trinity... O no.

Valoración: ★★★★



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